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viernes, 8 de mayo de 2009 | |

UN PECADOR MÁS EN LA IGLESIA.

Hasta hace unos días la credibilidad del padre Alberto Cutié, cura de Miami, era sumamente aceptable. Sin embargo, éramos muy pocas las personas que habíamos escuchado hablar de él. Es increíble como los medios de comunicación usan este acontecimiento para atraer a un tipo de lector, visor u oyente; que nunca antes había estado enterado, ni conocía al protagonista de la historia; y lo hace partícipe de las críticas.

Para las personas que no conocen la historia, el padre Alberto es un sacerdote de la Iglesia Católica, en USA. Este cura era muy conocido por la audiencia de su localía (Miami), pues tenía un programa radial y otras actividades más que lo hacían popular. Lo irónico es que este padre fue captado por una cámara en las playas de Miami junto a una mujer. Lo que se muestra en las imágenes es una relación íntima entre parejas (besos, abrazos, etc.). Este acontecimiento causó gran conmoción en la audiencia televisiva, lectora y sobre todo en la Iglesia. Más adelante, el señor brindó una entrevista, donde pide perdón y, además, que la Iglesia suprima el celibato. Lo gracioso es que se apoya en varios pasajes bíblicos, que es como decir: “La Biblia no se equivoca, yo tengo la razón”

Antes del siglo XVI, no existía el celibato como un voto sacerdotal necesario. Lo que produjo que muchos sacerdotes resten atención a los creyentes o seguidores cristianos, pues el simple hecho de tener familia hacía que la prioridad de los curas esté en la estabilidad de su familia y no en la comunidad cristiana. A finales del siglo se propicia la reforma luterana o protestante. Es más cómo no recordar al Papa Borgia y toda su familia, que hicieron del vaticano un bar, prostíbulo y demás. Es interesante que Lutero tuviese la razón; la Iglesia era una ramera. A consecuencia de ello y de la separación de la comunidad luterana de la Iglesia, se llama al concilio de Trento, donde se lleva a cabo la reforma dogmática de la Iglesia. El celibato toma un valor significativo en la vida de los sacerdotes, obispos y cardenales. Hay que tener en cuenta que dicha decisión la tomaron veinticinco obispos y cinco superiores generales de Órdenes Religiosas, es decir que la decisión del celibato fue adoptada por los propios obispos como una estrategia por la cual se serviría mejor a la Iglesia.

El padre Alberto cuando pedía que la Iglesia suprima el celibato, en realidad se manifestaba la justificación de su propio pecado. El hecho de ver como tu reputación se deprime de un momento para otro hace que la persona quiera culpar a otros de sus propios errores y asumir que él tiene la razón. Lo que la soberbia del cura está segando es que en el Concilio de Trento se declararon la Tradición y las Sagradas Escrituras como las dos fuentes de la revelación, siendo más importante la tradición, pues esta comprende la propia Biblia. En pocas palabras, este sacerdote cuando se respalda con la Biblia, está olvidando que en el Concilio se avala al celibato con muchos de los pensamiento de Sócrates y Platón. No es que la Biblia se equivoque, sino que la Iglesia que fue fundada por Cristo (y que Este nunca dejará que se destruya) está guiada por el Espíritu Santo, que es una promesa de Jesús: “no teman porque Yo me valla, pues rogaré al Padre que envíe un consolador, el Espíritu de la verdad, que los guiará y estará con ustedes hasta el fin del mundo”, el fin aun no llega Él esta aquí. En coclusión, habrán pecadores dentro de la Iglesia siempre, tantos buenos curas como malos curas, pero la Iglesia; que se puede equivocar en todo, mas no en Doctrina; no se destruirá.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

como se ve qe este tema esta bien manoseado que hasta fanaticos lo tratan. aunque uds de verdad son algo mas logico que los demas fanaticos de la iglesia. al menos tienen algo de luz

Anónimo dijo...

este padre es un idiota. oe isiduriel y por que no hablas del demonio seria paja.