La crianza de parte de los padres es muchas veces muy compleja. Sin embargo, es notorio lo que un padre o madre es para un niño. Yo por lo que he vivido, por lo que vivo y por lo que se conoce en materia, considero que no se debe permitir la adopción de parte de una pareja homosexual. Por eso en este texto hablaremos de la adopción homosexual.
En primer lugar, cuando un niño ingresa a la escuela, lo normal es que se contacte con otros infantes que tienen a una familia nuclear completa – mamá, papá e hijos. Es notorio saber que el muchacho tendrá una crisis emocional ¿Cómo explicarían los padres homosexuales que los compañeros de clases de sus hijos tienen una mamá o un papá y ellos no, o al menos en géneros físicos y no funcionales? La sociedad tiene un estereotipo formado acerca de la familia, que muy difícil va a cambiar. Por lo tanto, la familia formada por parejas homosexuales, muy difícilmente, podrá enseñar a sus hijos la moral, cuando la sociedad aún no acepta su unión como dicha moral.
Definitivamente el infante tendrá amigos en su comunidad. Estos, si aceptan cómo es su familia, mostrarán la propia. Entonces, los hijos de parejas homosexuales cuestionarán a sus padres. Existe otro problema, las labores domésticas. Si bien es cierto, en los últimos tiempos las parejas de esposos tienen una de dos o comparten las actividades caseras o contratan a un ama de llaves o alguien quien lo haga; sin embargo, tenemos en los dos casos estereotipos inestables; es decir, primero, se da que por más que intercalen sus tareas, existen diferencias marcadas en los géneros sexuales: masculino y femenino. Por ejemplo, un varón realiza frecuentemente trabajos que requieren un mayor esfuerzo físico. Mientras, una dama, comúnmente, realiza faenas aplicadas con menor esfuerzo físico. Aunque esta última es un poco ambigua, digamos que nos referimos a la diferencia entre instalar las conexiones eléctricas y barrer, actividades de carpintería y lavar la ropa; y segundo, los niños en un futuro aprenderán a querer al ama de llaves, complementado con uno de sus padres legales, que a sus dos padres en conjunto. Por lo antes mencionado, las adopciones hechas de parte de una pareja homosexual tiene otro problema, sus labores domésticas y los estereotipos.
En una encuesta realizada por una ONG llamada Probide se muestra cómo el 75% de las parejas homosexuales terminan por separarse a los dos años de crianza de un niño; mientras un 14%, a los 5 años; y un 11%, a los 8 años. Digo que las parejas son más promiscuas, pues el aburrimiento es constante. Este punto es muy difícil de explicar sin la intervención de la teología. Por ello, me basaré en números. En otra encuesta realizada por la ONG HazteOir, se puede ver cómo de 1000 parejas encuestadas 900 manifestaban que se separaron porque se aburrieron; de esta cifra 700 han vuelto a cambiar de pareja en los últimos dos meses. Estamos ante cifras alarmantes de parejas homosexuales.
De por sí en psicología se conoce que la aceptación de los hijos a los padres se da cuando se confronta la realidad de los mismos con la realidad de otros infantes. Será muy difícil que el niño acepte a sus padres como normal si sus compañeros tienen otro modelo familiar. Por ende el niño tendrá en su interior el deseo de conocer a sus verdaderos padres. Por lo que, existirá, también, cierto rechazo a sus padres políticos, además de usar como pretexto el hecho de ser adoptados, conociéndolo desde un principio, para defenderse de los escarmientos paternales.
Es bonita la iniciativa de adoptar a niños abandonados por padres irresponsables. Sin embargo, la decisión acarrea muchos puntos que intervienen en la crianza como los antes mencionados. Por último, yo manifiesto que esta labor llevada a cabo por parejas homosexuales tiene una ínfima probabilidad de cumplirse con éxito. La crianza de los hijos no es un experimento. Por lo tanto, se debe elegir con mayor énfasis la calidad de padres que puede tener un bebé.
0 comentarios:
Publicar un comentario