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miércoles, 17 de junio de 2009 | | 0 comentarios

EL SENTIDO DE LA VIDA

Durante mucho tiempo la humanidad ha fundamentado, debatido y hasta creado su propio sentido de la vida. No es una suerte que se halla elegido este tema como unos de los que más se ha hablado y tocado – junto a la felicidad. Esto nos quiere decir que el ser humano esta en total busca de su sentido. Y quien busca, lo carece. Por lo tanto tenemos hoy un asunto del cual hablar, primero, presentare mi tesis: Cristo es el sentido de nuestra vida, segundo, por qué nos creó Dios, tercero, para qué nos creó Dios, y cuarto, de qué manera Cristo es el sentido de nuestra vida.

Por lo tanto ¿Cuál es el sentido de nuestra vida?, un capo en 1870 decía que todo lo que nos rodeaba te servía para llegar a ser como Cristo, todo, tus juguetes, tus padres, tus sueños y pesadillas. Jesús es el verdadero sentido de la vida. Sin Él no encontraríamos sentido al mundo.

Según la doctrina, Dios nos crea por sobre abundancia de amor, es decir, Dios al Ser el Amor mismo e infinito tenía que compartirlo, porque si no sería egoísta y todos sabemos que Él no es egoísta. Y para que se cumpla el ciclo de amor tenia que compartirlo con seres que pudieran elegir corresponder o no, pues en la libertad se encuentra el amor. Por ejemplo, cuantos de nosotros, seres humanos, hemos soñado con ganar el “premio gordo” de la lotería. Qué ocurriría si me lo ganara. Me puedo imaginar que podría destinar dicho premio en muchos propósitos, ya sea para compartirlos con mis padres o para comprarme un montón de discos de mis artistas favoritos. Sin embargo, sería imposible que use ese dinero para comprar una isla y vivir solo por el resto de mi vida, pues no tendría con quien o donde gastar el dinero que me gané.

Entonces, Dios crea al mundo para que el hombre decida amarlo con su libertad. Y cuál será el premio, ser Dios mismo. Yo sé que es difícil comprenderlo. Por ejemplo, pónganse a pensar en el objeto al que más cariño le tenga, un peluche, un juguete, una foto, lo que sea. Si tuviera la oportunidad de darle algo, sin importar lo que fuera. Qué le daría. No sería acaso darle la capacidad de ser como ustedes ser como ustedes, un ser que piensa, que siente y que se enamora. Pues eso quiero quiere Dios para nosotros. Y por eso es que muchos ángeles se sublevaron junto al demonio, aunque ese es otro tema.

En qué sentido Jesús es el sentido de nuestra vida. Imagínense que su mejor amigo esta en falta, los ha traicionado, no obstante ustedes desean ayudarlos, pero no se pueden acercar porque él cree tener la razón. Entonces ustedes mandan a otro amigo para que le haga entender que él estaba equivocado. Lo peor es que su mejor amigo no entiende, por lo que el mediador decide pedir disculpa en nombre de su mejor amigo. Es ahí cuando existe un acto de cancelación, un acto de perdón y es ahí cuando ustedes pueden ayudarlo. Dios e Israel estaban separados por los pecados del pueblo. Dios al ser la justicia misma no podía dejar desamparado a su pueblo. Sin embargo tampoco los podía ayudar directamente, pues ellos estaban en falta. Por eso Dios manda a Cristo, que en la cruz muestra el mayor acto de amor, el pedir disculpas por nuestros pecados. Y por lo dicho, Dios ya se puede ayudar a la humanidad a través del Espíritu Santo.

Cristo dice: “Yo Soy el camino, la verdad y la vida”. Sin Él no tendríamos forma de acercarnos a Dios Padre. Por eso Cristo es el sentido de la vida.

miércoles, 10 de junio de 2009 | | 0 comentarios

EL FAMOSO CHOCOLATE

Cuando tenía el mínimo de edad para tener uso de memoria, era muchas veces “cataneado” por mis padres. Nunca pude entender por qué mis padres me castigaban. A causa de ello, renegaba de ellos a regañadientes, me resentía al punto de no hablarles y me encerraba en mi cuarto para no verlos. Mis padres siempre repetían que era por mi bien. Y yo no sabía que era “mi bien”. No obstante el tiempo pasaba y cada vez la mano de mi madre era más blanda. Aunque mis padres hoy me siguen dando escarmientos, logré entenderlo. Aquí el camino de mi entendimiento.

En principio, quiero decir que los castigos de nuestros padres no son precisamente daños, sino que son correcciones. Efectivamente, mis padres tenían razón, me daban escarmientos por mi propio bien. Por eso yo pienso que a veces los niños necesitan de lecciones para que aprendan, precisando que son mejores las sanciones donde no intervienen castigos físicos, pero si no hay forma, se aceptan. Aunque suena duro, los niños piensan en jugar simplemente y no hacen caso a las recomendaciones de sus padres. Eso no quita el hecho de que los padres deben hablar con sus hijos antes o después de la penalización. Para que tengan más claro mi posición la sustentaré mediante tres argumentos.

En primer lugar, es muy difícil que un infante entienda las recomendaciones. El padre tiene una de dos o deja que su hijo haga la travesura y que, como consecuencia, se propicie algún daño o lo corrige mediante la censura de sus libertades. Los niños no tienen un alto grado de conciencia ante el discernimiento o libre albedrio, pues pasan por un momento de exploración que no tiene límites. El que los pone es el padre. No hay otra forma de lograr que un niño entienda lo recomendable y lo no recomendable.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la mayoría de nuestros padres nos están entrenando para la vida. Tenemos que imaginarnos no a un castigador, sino a un papá entrenador. Es decir, que es bueno, pero no engríe o malcría; que te penaliza cuando él antes te había prohibido hacer cual o tal cosa, pues no desea que te lastimes. En fin, digo que las lecciones son buenas pues el ser humano aprende mediante experiencias, especialmente negativas. Por ejemplo, si hay enchufes en la casa y el niño sigue metiendo el dedo a los orificios por más que tú le has repetido que no lo haga por su bien, lo óptimo sería que lo castigues con lo que más le gusta. De esa forma sabrá que si lo hace, no tendrá lo que quiere. Aunque suene incomprensible, el niño luego entenderá que esa acción estaba mal.

Y en tercer lugar, es importante saber que es preferible la pena situacional a la física, pues el niño es amedrentado de alguna forma para que reaccione así ante los demás, siempre y cuando esta sea practicada con frecuencia; de no ser así, quedará como un simple escarmiento. Por ello, es importante la comunicación, pues se incentiva al niño a manifestar su estado de ánimo y a desahogar.

En mi caso, yo no entendí esto hasta que pude confrontarlo con mi propio hijo. Es como si hubiera tomado el papel de mi padre para hacer casi lo mismo. Lo único que cambia son las actitudes y métodos de corrección que según yo están mal. Al final cada padre sabe y es consciente de cómo quiere formar a sus hijos. Sin embargo, yo considero que la mejor forma de criar a un niño es mediante penalizaciones, pues de esa forma conocerá sus límites como niño y como futuro ciudadano.